Las baterías son fuentes de energía versátiles y de fácil instalación usadas ampliamente en el entorno de equipos médicos desde un otoscopio hasta un rayos X móvil las baterías estarán presentes por varios años por venir. En la ecuación entran otros componentes como los cargadores o sistemas de enfriamiento los cuales serán tema para otro post, hoy me quiero enfocar en las baterías de plomo – ácido. Lanzadas en el año 1860 fueron las primeras baterías recargables de la historia abriendo así nuevas oportunidades en la industria automotriz y por supuesto en tienen un enorme mercado en el área de la salud. En la actualidad contamos con una versión mejorada compuesta de un contenedor plástico de forma cuadrada o rectangular con un par de bornes en la parte superior, tienen un peso considerable, necesitan mantenimiento y se deben seleccionar de acuerdo a la carga a alimentar.
Generalmente algunos fabricantes recomiendan reemplazar las baterías de los equipos cada dos años y muchas de estas cuentan con una vida útil de hasta 3 años dependiendo de las condiciones de operación y almacenamiento. No está de más recordarlo, pero muchas de estas baterías son de 12V y seguramente pueden entregar corrientes significativas dependiendo de la aplicación lo cual permite usarlas como sistemas de alimentación ininterrumpidas (SAI) en los equipos médicos en caso de un apagón. Un ejemplo son los ventiladores mecánicos portátiles o tipo consola que pueden contar con un par de baterías de 12V y 7Ah para poder funcionar sin problemas hasta que se active el generador del edificio. Otros casos como por ejemplo los facoemulsificadores o algunas refrigeradoras de banco de sangre usan baterías para apagar la computadora de manera segura en caso de corte de energía o por desconexión accidental del equipo. Típicamente el proceso de reemplazo de las baterías requiere retirar una tapa y conectarlas identificando correctamente la polaridad de los bornes mientras el equipo está apagado, luego cargarlas y finalmente entregar el equipo para servicio.
Teniendo en cuenta que posiblemente en total tienes cientos de baterías en tu hospital surge la pregunta de ¿que debes hacer con las baterías que retires del equipo al hacer el reemplazo? Para esto he consultado con algunos colegas en otros países y coincidimos que para retirar y desechar tus baterías seguimos dos simples pasos.
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Aislar los bornes para almacenar y transportar las baterías de manera segura.
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Transportarlas o entregarlas a alguna empresa de reciclaje para que las procese según regulaciones locales.

Simple, como puedes ver en la imagen los bornes de la batería pueden ser asegurados usando cinta aislante o los seguros de plástico que te incluyen al momento de comprarlas para evitar cualquier accidente. Otra idea puede ser trabajar en la mesa redonda de tu sociedad o colegio de ingenieros biomédicos y formular un reglamento para llegar a un consenso en como se deben desechar las baterías de plomo o de litio en el entorno de salud. El reglamento o manual podría incluir ilustraciones y guías prácticas para descartar apropiadamente baterías de distintas químicas presentes en los equipos médicos. Por otra parte para extender la vida útil de tus baterías solo asegúrate de cargarla y seguir el mantenimiento de las mismas según las especificaciones del fabricante. Otro factor importante son las condiciones de almacenamiento ya que si he tratado con baterías con un margen de vida útil muy corto debido a niveles de humedad y temperaturas muy altos.
